Cómo el estrés afecta a tu vida sexual

Escrito por Anna

Todos nos sentimos estresados en algún momento. Es una reacción normal y saludable frente a un cambio o un desafío.

Sin embargo, el estrés continuado en el tiempo y mal gestionado puede afectarnos en diferentes aspectos de nuestra vida, en el ámbito laboral, en el ámbito social, pero también puede influir en aspectos en los que quizás no habíamos pensado, como nuestra vida sexual.

El estrés influye directamente sobre el funcionamiento sexual

Cuando escuchamos “salud sexual” normalmente se nos viene a la cabeza dos cuestiones: la anticoncepción y las enfermedades de transmisión sexual. Y por supuesto es algo importante, pero no lo único.

El trabajo, reuniones, niños, compromisos… La vida ajetreada que llevamos a diario hace que, en ocasiones, descuidemos nuestra relación de pareja sin saberlo. Este ajetreo incesante causa estrés lo que afecta negativamente a las relaciones sexuales.

Según los últimos datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 5 personas actualmente sufre o se ve afectada por la ansiedad. Cifras que han comenzado a aumentar considerablemente ante el Covid-19. La detección precoz es fundamental para solucionar estos problemas rápidamente y evitar ese malestar tan frecuente asociado al estrés.

Qué es el estrés

Realmente el estrés es algo positivo para el ser humano, ya que es una reacción fisiológica primordial para garantizar nuestra supervivencia. El estrés aparece cuando percibimos un estímulo o una situación como amenazante o conflictiva y nos permite reaccionar rápidamente ante una situación de peligro, nos hace ponernos en alerta para actuar.

Y es que lo que llamamos estrés son una serie de eventos que se desencadenan a nivel fisiológico y preparan a nuestro organismo para luchar o huir, dirigiendo toda la energía disponible en el organismo a aquellas partes de nuestro cuerpo que nos permiten hacerlo, es decir músculos como brazos y piernas.

Síntomas del estrés en la vida sexual

Todos podemos identificar fácilmente los síntomas del estrés en el cuerpo. Nuestro corazón empieza a latir muy deprisa, los músculos se tensan, puede que sintamos náuseas, comenzamos a transpirar, respiramos con más frecuencia, se nos seca la boca, perdemos el apetito…

En el caso de que el estrés se haya convertido en un problema crónico, además de los síntomas más comunes y reconocidos por todos como bruxismo, dolor de cabeza, tensión muscular, irritabilidad y cansancio generalizado, se suma otro nuevo inconveniente para aquellas mujeres y hombres que padecen esta situación anormal: el descenso de la libido. Se estima que el 70% de las relaciones sexuales bajo los efectos del estrés son nulas o prácticamente insatisfactorias.

Todo se debe a que el estrés afecta tus hormonas y sistema nervioso, aumentando la producción de cortisol, que reduce el deseo sexual y puede evitar que tengas un orgasmo. Los expertos dice que el mayor órgano sexual es el cerebro y que, cuando no puede concentrarse y relajarse, le cuesta mucho más trabajo disfrutar las experiencias y sentir placer. Por otro lado, el estrés crónico también aumenta el riesgo de sufrir de depresión, que es un obstáculo que impide que tengas una buena vida sexual.

El estrés en la sexualidad del hombre

Aunque el estrés suele tener, por lo general, los mismos desencadenantes en hombres y mujeres, no afecta por igual cuando este estado repercute en la sexualidad. En el caso de los hombres la disfunción eréctil y la eyaculación precoz son dos de las consecuencias más frecuentes.

Disfunción eréctil

La disfunción eréctil se caracteriza por la dificultad por tener y mantener una erección durante la relación sexual. Si este problema ya se tenía, el estrés puede agravarlo.

Eyaculación precoz

Por otra parte, la eyaculación precoz impide tener relaciones satisfactorias y causa estrés para las parejas. La preocupación que esto genera aumenta, todavía más, el estrés.

El estrés en la sexualidad de la mujer

En el caso de las mujeres, el cuerpo reacciona al estrés de una forma diferente a la de los hombres. La falta de lubricación, los cambios hormonales o el descenso de la libido son algunas de las consecuencias más habituales en las mujeres.

Lubricación insuficiente

La falta de lubricación no siempre está relacionada con la falta de deseo, sino con el estrés y dificulta las relaciones sexuales. Provoca que sean más dolorosas y que se sienta irritación y dolor en la zona.

Cambios hormonales

Los cambios hormonales también pueden ser provocados por el estrés y alterar el ciclo menstrual. Esto desencadena dolores de cabeza, provoca alteraciones intestinales y un bajo deseo sexual. Además, en el caso de mantener relaciones, es muy posible que no sean satisfactorias.

Descenso de la libido

Otra de las consecuencias del estrés es el descenso de la libido. No tener apetito sexual hará que se pierda el interés por intimar con la pareja, dificultará poder llegar al orgasmo y que la relación sexual sea satisfactoria.

Cómo reducir el estrés

La solución ideal para mejorar por completo nuestras relaciones sexuales pasa por reducir los niveles de ansiedad y estrés.

Medita

Lo más importante es encontrar una forma para combatir el estrés, algo que te relaje. La meditación puede ayudarte a entrar en contacto con lo que estás sintiendo, a despejar tu mente y a relajarte, que es indispensable para salvar tu deseo sexual.

Apóyate en tu pareja

Lidiar con el estrés tú solo puede hacer que sientas todavía más ansiedad y preocupaciones, los expertos recomiendan hablar con tu pareja o con un terapeuta sobre lo que estás sintiendo, eso puede ayudarte a encontrar una mejor solución.

No te culpes

Está bien no tener ganas de vez en cuando y esa no debe ser una preocupación más para sumarle a tu estrés. Tu deseo sexual puede cambiar todo el tiempo y debes aprender a escuchar a tu cuerpo.

Enfócate en activar el freno

Cuando te sientas estresado, es importante que no te enfoques en todos los problemas que tienes, sino en las formas de relajarte. Cuanto más hagas esto, más puedes reducir el estrés, lo que te permite relajarte y empezar a recuperar el deseo sexual. Los expertos dicen que cosas simples como el contacto físico y tener intimidad con tu pareja pueden ayudarte a estar menos estresado.

Haz ejercicio regularmente

Mantenerte activo y hacer ejercicios como el yoga (que ayuda a marcarte y a trabajar en tu salud mental) ayuda a reducir los niveles de estrés y a mantener un buen estado mental.

Ponte en manos de un profesional

También, puede ser beneficioso que nos pongamos en manos de un profesional de la psicología que nos ayude a saber gestionar futuras situaciones de estrés que puedan afectar a nuestra sexualidad y reducir nuestra satisfacción y bienestar dentro de la pareja.

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