Bolas chinas: qué son, para qué sirven y cómo usarlas

Escrito por Anna

Las bolas chinas, también conocidas como bolas de geisha, ayudan a fortalecer el suelo pélvico y evitar las pérdidas de orina con la práctica de ejercicios Kegel; pero también mejoran la vida sexual de las mujeres.

Qué son las bolas chinas

Empecemos con un poco de historia… A pesar de su nombre, las bolas chinas tienen su origen en Japón. Las cortesanas japonesas o geishas las usaban para aumentar la fuerza de sus músculos vaginales y así poder controlar los movimientos durante el orgasmo. Hoy en día sus usos no se limitan a lo placentero, sino que muchas veces se emplean por sus propiedades terapéuticas.

Hoy en día, las bolas chinas consisten en pequeñas bolas circulares de silicona, con cierto peso añadido, que se insertan en la vagina y fortalece todos los músculos del suelo pélvico. Como alojan otra bola más pequeña en su interior, esta golpea con la exterior y realiza una especie de efecto vibratorio, produciendo vibraciones al moverse o caminar.

Las bolas chinas no son un simple juguete sexual, sino que nos ayudan a prevenir y a tratar los problemas de suelo pélvico, especialmente después del parto y en la menopausia.

Para qué sirven las bolas chinas

Como ya hemos dicho, las bolas chinas son un elemento muy eficaz para fortalecer el suelo pélvico de las mujeres y se dice que lo más indicado es usarlas a la vez que te mueves, además de acompañarlas con contracciones voluntarias del músculo pélvico.

La vibración que produce el choque de la bolita interior de la bolas chinas contra las paredes de la vagina provoca una contracción involuntaria y continua de los músculos que la rodean, aumentando la circulación sanguínea, la lubricación y el tono muscular. No es más eficaz usar dos o más bolas al mismo tiempo, ya que puede resultar molesto en mujeres con el cuello del útero más bajo.

Beneficios de las bolas chinas para fortalecer el suelo pélvico

El uso continuado de bolas chinas aporta beneficios a las mujeres adultas y sanas que las usan, ya que ayudan en gran medida a mejorar el tono de los músculos del suelo pélvico, aumentar la irrigación sanguínea y a mejorar la lubricación natural de la vagina. De esta manera, con su uso continuado en el tiempo lograremos una mejoría considerable en la calidad de las relaciones sexuales.

Esto se traduce en orgasmos más largos e intensos y recuperación de la sensibilidad sexual cuando, por ejemplo, la hemos perdido tras un parto largo o traumático con fórceps o episiotomía. Así mismo, un suelo pélvico tonificado y fortalecido ayudará a evitar incontinencias urinarias y disminuir en algunos casos el riesgo de prolapso.

Características a tener en cuenta al elegir las bolas chinas

Hay una amplia variedad de bolas chinas  en el mercado. Puedes elegir el color, la forma, el tamaño… pero no te dejes engañar por su apariencia.

Material

Te recomiendo que elijas unas bolas chinas fabricadas en silicona médica. Es un material nada poroso, por lo que evitas que queden restos de bacterias en las bolas. Además la silicona se calienta rápidamente al contacto con tu cuerpo, tiene un tacto agradable y una vez lubricadas, son muy resbaladizas, por lo que facilita su colocación.

Tamaño

Las bolas chinas suelen tener un diámetro más o menos estándar de entre 3,5cm y 4cm para que puedan adaptarse a la mayoría de tamaños vaginales. Ten en cuenta que cuanto más pequeña es la bola, más cuesta retenerla dentro, así que ejercitas más la musculatura vaginal. Cuanto más grande sea la bola, más fácil es sujetarla y transmite mejor las vibraciones ya que contacta más superficie con la mucosa de tu vagina.

Peso

El peso de las bolas chinas es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta. Hay bolas chinas con menos de 30 gramos y otras que pesan más de 80g. Cuanto menos pesa la bola, más fácil es aguantarla dentro de la vagina. A más peso, más difícil es sujetarlas sin que se caigan. Lo recomendable es empezar con poco peso e ir aumentando poco a poco.

Tipos de bolas chinas

También existen diferentes tipos de bolas chinas que son útiles para diferentes necesidades.

Bolas chinas vaginales

Estas son las más clásicas y comunes de todas. Se trata de dos bolas de aproximadamente cuatro centímetros de diámetro separadas por un cordón delgado. Las mismas se introducen en la vagina durante algunos minutos al día, permitiendo fortalecer la musculatura pélvica.
La alternativa más moderna para esas mujeres que siempre buscan el máximo placer son las bolas chinas con vibración, algunas incluso incluyen un mando a distancia. Además de ayudar a fortalecer los músculos pélvicos ofrecen también sensaciones agradables y placenteras.

Bolas chinas anales

Las bolas chinas anales son ideales para quienes desean experimentar de lleno el placer de la estimulación anal. Si bien no cumplen la misma función que las bolas vaginales, pues no están destinadas a favorecer el fortalecimiento de la musculatura íntima, este accesorio sexual sirve para dilatar poco a poco el ano, favoreciendo así prácticas de sexo anal. Es ideal para quienes se inician en este tipo de encuentros.

Cómo usar las bolas chinas

Lo más fácil y cómodo, si no las has probado antes, es empezar con una bola más grande de poco peso y seguir con otra bola más pesada, luego dos, otras más pequeñas y más pesadas… hasta agotar las posibilidades que te ofrezca el pack que hayas comprado.

Colocación de las bolas chinas

Las bolas chinas se introducen en la vagina hasta quedar insertadas aproximadamente en el sitio donde se colocaría un tampón, procurando que el cordón sobresalga ligeramente de la vagina para facilitar su extracción. Te recomiendo utilizar un poco de lubricante de base al agua para que te resulte más cómodo su inserción. Una vez colocadas, ponte de pie y comienza a andar y a moverte. La gravedad y tus músculos harán todo el trabajo.

Cuánto tiempo se usan las bolas chinas

Normalmente, se suele empezar durante 10-15 minutos diarios para ir aumentando progresivamente hasta llegar a dos o tres horas diarias. Más tiempo no es necesario y además podría no ser tan beneficioso. Si no eres capaz de mantenerlas en su sitio, puedes volver a colocarlas las veces que sea necesario o incluso usarlas tumbada e intentar contraer los músculos del suelo pélvico para evitar que salgan mientras tiras del cordón de extracción.

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