¿Te atreves a hacerte un piercing?

Escrito por Lia

Los primeros piercings datan del 4000 AC, concretamente los esquimales y pueblos de las Islas Aleutianas se ponían piercings en los labios como ritual de paso en etapas importantes de la vida. Queda claro que no es una moda actual, ni una tendencia pasajera.

 

Razones para ponerse un piercing

Puede haber mil y una razones por las que alguien decide ponerse un piercing. Para sentirse guap@ o sexy, para «decorar» su cuerpo, para diferenciarse de los demás, por razones culturales o para sentirse parte de un grupo social, potenciar sensaciones eróticas…

Algunos psicólogos consideran que muchas personas deciden colocarse un piercing como respuesta a un deseo inconsciente de liberarse de las inhibiciones de la cotidianidad. Pero en realidad, la estética domina la mayoría de los intereses de las personas que se ponen un piercing.

Beneficios de ponerse un piercing

Cuando decides hacerte un piercing es una decisión personal. Puede que te hagas un piercing por buscar un significado concreto o, simplemente, para definir tu propio estilo.

Existen algunas teorías que reportan incluso de los beneficios de ponerse un piercing en determinadas partes del cuerpo. Pero lo que hemos de tener en cuenta es que una perforación no es una cura científicamente válida para el problema que se está tratando de solucionar sino más bien proporciona un efecto placebo.

Sería fantástico que todo eso sucediera, pero la realidad es que no son más que eso: teorías sin base científica. 

Piercing Daith para las migrañas

Se cree que el área donde se perfora el daith puede ayudar a aliviar las migrañas crónicas. Algunos afirman que, una vez que se perforaron el daith, notaron que tenían menos migrañas, y otros dijeron que sintieron menos dolor de migraña. Este punto de acupuntura también se usa para aliviar la tensión causada por la ansiedad, y algunos afirman que les ha ayudado a reducir sus niveles de estrés y ansiedad.

Piercing Tragus para el control del apetito

Si estás tratando de perder peso, un acupunturista podría indicarte que actives el área del tragus. Se dice que este punto ayuda a controlar los antojos de azúcar y el apetito en general.

Piercing Conch para el dolor crónico

El área de la concha se usa para relajar los músculos, lo que aliviará cualquier dolor crónico asociado con esa tensión.

El piercing como elemento erótico

Igualmente yo os quiero hablar de los piercing desde el punto de vista del erotismo y la sexualidad.

Para alguna gente el piercing, dependiendo del lugar en el que esté, es un fetiche, un objeto de deseo para muchos y de disfrute para otros. En definitiva, los piercing dan mucho juego.

Los piercings sexuales

Existen algunos lugares especialmente singulares para ponerse un piercing que proporcionan muchísimo placer tanto propio como ajeno, son los llamados piercing sexuales. En las zonas erógenas como la boca, pezones, clítoris y pene hay muchas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que multiplican las sensaciones.

Piercing en la lengua o los labios

El piercing en la lengua o los labios proporcionan mucho placer en los juegos orales para el afortunado acompañante. En su mayoría, los piercings en el labio suelen ser de tipo aro mientras que los piercings en la lengua suelen consistir en una barra recta con una decoración en un extremo y una bola o media bola en el otro. En definitiva, hay mucho donde elegir.

Piercing en el pezón o en el clítoris

Los pezones y el clítoris son zonas erógenas muy sensibles, por lo que los piercing colocados es estas partes del cuerpo aluden al placer propio a la vez que invitan a los juegos sensitivos.

Piercing en el pene

El pene es otra zona erógena super sensible. Un piercing en el pene no solo da placer al hombre sino también a su pareja sexual. Hay que tener en cuenta que el piercing del pene se usa a menudo como un término genérico. Hay muchas formas diferentes de perforar el pene, y cada perforación tiene su propio nombre:

Apadravya: Piercing vertical a través del glande.

Ampallang: Piercing horizontal a través del glande.

Corona de Dydoe: Piercing vertical a través del borde en la base de la cabeza del pene.

Prepucio: Piercing a través del prepucio, obviamente no circuncidado.

Frenillo: Piercing horizontal justo detrás del glande debajo del eje.

Guiche: Piercing horizontal a través del perineo, que es la piel que hay debajo del escroto entre las nalgas y el ano.

Hafada: Piercing en el escroto, a menudo en el frente medio del escroto a lo largo del rafe escrotal

Lorum: Piercing horizontal o vertical en la parte inferior del pene donde la base del eje se encuentra con el escroto.

Cruz mágica: Consta de 2 piercings a través del glande, generalmente con dos barras que se cruzan entre sí con cuatro cuentas que sobresalen de debajo de la piel.

Príncipe Alberto: Piercing que entra por la uretra y sale por la parte inferior del cuerpo del pene, justo detrás del glande.

Cosas a tener en cuenta antes de hacerte un piercing

Si bien es cierto que recomiendo un piercing sexual por experiencia propia, he de recalcar que también existen contras que hay que tener en cuenta antes de hacerse uno.

La imagen que damos en nuestra vida laboral es muy importante en muchos casos. Dependiendo de la empresa y el sector para el que trabajes, un piercing visible puede ser una mala idea. En la boca, la nariz, la lengua son piercing que suelen dar «mala imagen» para la empresa, o te consideran menos competente por tener uno. ¡Surrealista! Ojalá no fuera así, pero en fin, es algo a tener en cuenta.

El piercing en la nariz o los labios, si con el tiempo te cansas y decides quitártelo, es muy probable que se te quede una pequeña cicatriz.

Como en cualquier técnica intrusiva, al hacerte un piercing hay riesgos de infección. Elige siempre a un profesional, que tendrá perfectamente esterilizado todo su material, y sobre todo, muy muy importante, sigue siempre las instrucciones de limpieza que nos dé el piercer.

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