Mi primer piercing

Escrito por Lia

Llegué allí por inercia, llevaba tiempo pensando en ello pero no me atrevía.

Sabía que iba a ser doloroso pero aún así me excitaba la idea de pensarlo. Así que dejé de luchar con mis miedos y me alié con mis demonios, hoy si o si! Le di mi D.N.I, rellené el formulario, pagué… ya no había marcha atrás! Mientras esperaba no podía parar de pensar en el placer que iba a suponerme esa decisión a partir de ese día.

Escuché a lo lejos: «¡Hola! ¿Lia?»

Asentí con la cabeza mientras una sonrisa enorme se dibujaba en mi cara. «¡Si! ¡Voy!»

Pasé a la habitación, él era un viejo conocido y eso me dio confianza. «Bueno y ¿¿donde lo quieres??» Ahí me volví a poner nerviosa… Joder que loca estoy! «En el pezón», le dije. Sonrió y me dijo: «te va a encantar…»

Nos reímos a carcajadas, sabíamos porque… un piercing en un lugar tan sensible como un pezón hace que su sensibilidad se dispare… ¡que rico…!
Mis nervios por la situación me llevan… con mi risita nerviosa me quito la camiseta y el sujetador…

«Pon la espalda recta que te voy a marcar la zona a perforar»

Puedo notar el látex de su guante en la aureola mientras sujeta un rotulador y con mucho tacto marca dos puntos, entrada y salida. «¿Te gusta ahí?» Me pregunta. Casi sin mirar le digo: «Perfecto, tu eres el que sabes donde tiene que ir!! Jajaja hazlo ya venga!!» Algo me dice que o empieza ya o me acabo arrepintiendo…

Me tumbo, veo como coge los útiles y me preparo mentalmente, va a doler, pero valdrá la pena… me reconforto a mi misma. «Coge aire y cuando cuente tres lo sueltas… no te muevas. Uno.. Dos…Tres…» Zas! Una sensación de escalofrío recorre mi cuerpo, el dolor es profundo, pero unos
segundos después, se vuelve más liviano, un hormigueo recorre mi pecho, se que ya está y eso me sube la adrenalina!! Lo tengo!!!

Levanto la cabeza y miro mi pezón… maravilloso… está erguido, duro y luce precioso sobre un piercing de acero con dos bolitas! Buah.. Ha valido la pena.

Le doy las gracias mil veces, estoy encantada con mi decisión y con el resultado. Me marché de allí con la sensación de que había conseguido ganar la batalla al miedo y mi premio lo llevaba en el pezón. Ahora ya no es una parte más de mi cuerpo, siento como me late la piel alrededor del acero,
siento el roce con la ropa, con el movimiento, de repente… tiene sensaciones nuevas…

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